viernes, 8 de febrero de 2013

La bañera ( Relato y cómic )



Hoy os dejo con un relato que hice hace algún tiempo y que hace unos días me dio por ilustrar en forma de viñetas de cómic. Espero que os guste.






Murmullo frío sale del agua tibia de la ducha mientras Alex se está bañando, un escalofrío recorre su cuerpo, una sensación de que no está solo en el baño ha invadido su mente, una mente abierta y libre.



El chico sólo tiene 13 años y no conoce los horrendos y oscuros lugares de la mente humana, ni las ansias de las almas oscuras en permanecer aferradas en este mundo, aquellos cuyo espíritu no está aquí ni allá, se ostentan en el vacío, en un lugar negro donde entra una espiral de luz, pueden observarnos e incluso tocarnos, y si son lo suficiente fuertes, hasta hacernos daño.


Alex perdido en aquel cuarto de baño y envuelto en la fija mirada en forma de espiral de dicho espíritu, comienza a estar aterrado, se arruga en el agua cálida de la bañera. Una ola de frío invade su hábitat en ese momento, la temperatura ha bajado, su aliento se transforma en vapor, los cristales del espejo se empañan y la bañera comienza a moverse lentamente, como si estuviera adquiriendo vida propia.

El agua clara, que hasta entonces estaba cubriendo su delicado cuerpo, se transforma y su espumoso color blanco se marchita tiñéndose de aquel color que tantas otras veces su vista había rechazado, aquel que todos los no muertos desean y consumen sin ninguna medida.

«Tal vez sea una alucinación», piensa él.



Pronto su cuerpo es atacado por ese color agresivo, un fluido espeso y pegajoso que parece que le va agarrando y no le deje salir, poco a poco este le tira hacia abajo, hasta hundirlo bajo la espesa agua.



Alex queda bajo el manto rojo del infierno, su cabeza reposa al fondo de la bañera, un segundo más y ya no estará en este mundo, acompañará a ese odioso espíritu a otro lugar, que quién sabe a dónde le conducirá. Él será la víctima de un fantasma que no es de aquí ni de allá, su alma a cambio de la de tres más jóvenes, ese era el pacto con Satanás…



Un último impulso de lucha hace agitarse al chico hundido bajo el agua. Acertado movimiento, pues el maligno ya había dejado de sujetarlo con fuerza, ya que parecía que Alex decidió dejar de luchar por su vida.

    

Tras un forcejeo la mala suerte se ceba con Alex, su destino estaba marcado; tras conseguir librarse de los tentáculos del mal, un resbalón producto de la desesperación por escapar, hace que Alex caiga de la bañera al suelo, golpeándose la cabeza con fuerza y partiéndose el cuello.



Mientras, el espíritu maligno, resignado, maldice al diablo y grita con rabia.



—Otra alma más que se me ha escapado. 



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